Arte Rupestre en Aragón

 

Aragón es considerada como una de las regiones españolas que mayor patrimonio cultural atesora, destacando significativamente un gran número manifestaciones de Arte Rupestre. En Aragón perduran ejemplos de los tres estilos que se han diferenciado para clasificar el Arte Rupestre en la Península Ibérica: Cantábrico, Levantino y Esquemático. Así, no solo es destacable la cantidad de cuevas y abrigos que cobijan muestras de pinturas y grabados rupestres, sino también la variedad y la calidad de estos restos. Por su excepcionalidad, las Pinturas Levantinas que se conservan en nuestra Comunidad Autónoma fueron declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO.
 
En 1978 se descubre  la cueva llamada Fuente del Trucho en Asque-Colungo (Huesca), ocupada hace 22.000 años y en la que había restos de grabados y pinturas, los más antiguos encontrados en Aragón. Su hallazgo confirmó la existencia de manifestaciones de Arte Paleolítico en Aragón, hasta entonces solo atribuido a las cuevas de la cornisa cantábrica. Cabe destacar otros ejemplos como la cueva del Formón en Toledo de la Nata (Huesca) y Roca Hernando en Cabra de Mora (Teruel).
 
Junto al Arte Rupestre Cantábrico, Aragón conserva importantes ejemplos de Arte Rupestre de estilo levantino y esquemático. El estilo levantino es un arte eminentemente pictórico desarrollado en cuevas y abrigos habitadas entre el año 6.000 al 4.000 a.C. Los autores de estas pinturas utilizaron una técnica basada en el relleno de figuras con pigmentos a base de tintas planas. Emplearon para ello los colores básicos rojo, negro y blanco. Se caracteriza, sobre todo,  por la figuración y son representativas de este estilo las escenas de animales y seres humanos en actos rituales, cacerías, danza, guerra, etc. Se desarrolla a lo largo de la vertiente mediterránea, incluido Aragón. Existe una   larga lista de yacimientos de Arte Rupestre Levantino que se extiende desde el Prepirineo, pasando por Caspe en Zaragoza, hasta Albarracín y la ribera del río Martín en Teruel.
 
En Aragón se distinguen dos estilos de Arte Rupestre Levantino: el clásico y el esquemático. El clásico tiende al naturalismo mientras que el esquemático es más abstracto. La corriente naturalista es patente en los abrigos de Chimiachas en Alquézar (Huesca), Arpán en Colungo (Huesca), Plano del Pulido en Caspe (Zaragoza), Valdecharco en Valdegorfa (Teruel), Las Olivanas, El Prado del Navazo  y La Cocinilla del Obispo en Albarracín (Teruel), etc. Las figuras esquemáticas son más abundantes en la provincia de Huesca en abrigos como el de Mallata en Colungo o el de Lecina. También destacan, en Teruel, en el Bajo  Aragón, el abrigo de la Fenellosa o los Estrechos de Albalate.
 
La Ley del Patrimonio Cultural de Aragón (Ley 3/1999) considera Bienes de Interés Cultural asumidos por ministerio de Ley, entre otros, las cuevas, abrigos y lugares que contengan manifestaciones de arte rupestre en toda su tipología existentes en Aragón. El Gobierno de Aragón, siguiendo estas medidas de protección del Arte Rupestre y tras ser declarado el Arte Rupestre Levantino Patrimonio Mundial por la UNESCO el 2 de Diciembre de 1998,  se decantó por la política de Parques Culturales, fórmula utilizada con éxito en otros países europeos y americanos. Su protección se debe a la vulnerabilidad de este patrimonio y tras la desaparición de numerosas pinturas como demuestran los casos de grabados arrancados en el abrigo de Els Secans en  Mazaleón o los frotamientos de pinturas producidos en el abrigo de Valdecharco. 
 
En las cuevas pertenecientes al Parque Cultural del Río Vero, Mallata, Barfaluy, Arpán, Chimiachas, la Fuente del Trucho, se concentran los tres estilos clásicos del Arte prehistórico. Esta circunstancia es única en la Península Ibérica y muestra de la relevancia alcanzada por el Arte Rupestre aragonés. Los conjuntos de Arte Levantino mejor conservados se concentran en el Parque Cultural del río Martín y en el Parque Cultural de Albarracín. El objetivo de estos parques es la protección y difusión del Arte Rupestre dentro del entorno donde se desarrollaron. Tienen una clara intención científica, pero también divulgativa y didáctica.

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