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Brasero romano- Museo de Teruel (Teruel, TERUEL)

Descripción

El brasero (foculus) es una pieza singular y poco frecuente del mobiliario romano cuya función era calentar ambientes. Este ejemplar es rectangular y está formado por una base superior plana a cuyo borde interior se soldó el remate almenado. El cuerpo está adornado en la parte inferior por tres molduras que recorren todo su perímetro. En sus lados cortos se encuentran las asas, constituidas por unas piezas macizas decoradas terminadas en cabezas esquemáticas de ánades, que se unen al brasero al acomodarse a unas anillas sujetas a unos discos moldurados. Los lados largos fueron decorados con pequeños bustos y rostros pertenecientes a un sátiro, a Marte, a otro sátiro niño, a un rostro femenino -quizás una Ménade- y a un Sileno. El cuerpo del brasero está sostenido por cuatro garras de felino, fundidas en hueco, que se prolongan en forma de cono cubriendo gran parte de las aristas de la caja del brasero. Cada garra se encuentra, a su vez, sobre una base circular moldurada y hueca. El remate almenado muestra una serie de aberturas paralelas, tres en los lados largos y una central en los cortos, que se relacionan con la parrilla o bandeja de hierro, la cual se encajaba en ellos y alojaba la arcilla refractaria -hasta la parte alta de las "almenas"-, sobre la que se depositaban las brasas de carbón y las cenizas.

El material en el que fue fabricado el brasero es, según los análisis de fluorescencia de rayos X realizados a la pieza, una aleación ternaria de cobre, plomo y estaño, es decir un bronce. Las distintas piezas que lo componen fueron fundidas, tanto en macizo (láminas del cuerpo, asas), como en hueco (garras de felino y sus bases), y la unión entre ellas se llevó a cabo casi en su totalidad por soldadura.

Estos muebles, que consumían combustible vegetal, eran trasladados fácilmente a distintos espacios de un edificio, y para facilitar este movimiento algunos braseros fueron provistos incluso de ruedas. Los lugares donde han sido hallados en su posición original son termas o baños públicos, así como residencias particulares. En las primeras han sido descubiertos en habitaciones como el tepidarium o sala templada de las termas masculinas del Foro de Pompeya, y en un área abierta de la palestra en las termas de Estabia, también en las cercanías del Vesubio. Ambos muebles calentaron originalmente los Apodyteria o vestuarios masculinos de cada una de las termas, puesto que los Tepidaria, hasta el gran terremoto que sufrió toda la zona en el año 62 de la era, habían sido caldeados a través del sistema de calefacción de aire caliente bajo el suelo. En las viviendas particulares han sido localizados en diversos ámbitos, como en el área del Peristilo de la Casa del Menandro en Pompeya, o han dejado sus huellas sobre mosaicos en Nimes y en la villa de Loupain (ambas en Francia), donde el calor llegó a modificar el color de algunas teselas, pero serían en general utilizados en gran parte de las habitaciones, incluso en las plantas superiores. Testimonios sobre el terremoto antes mencionado en Pompeya describen graves incendios producidos por el vuelco de braseros o por la caída de materias inflamables sobre ellos.

Los foculi no han sido objeto de numerosos hallazgos, siendo el grupo más numeroso el procedente del área que circunda el volcán Vesubio (sur de Italia), lugar del que se han publicado más de una decena, lo que indica un uso más frecuente y cotidiano que lo que manifiestan el resto de los hallazgos. En Francia fue recuperado un brasero en Vienne, probablemente elaborado en Italia en época republicana, además de dos patas, únicos testigos de estos muebles, recogidas en Florensac y Saint-Preignan de Abeilhan (Hérault). En España, un brasero de la villa tardorromana de Baños de Valdearados (Burgos), y, por último, el brasero que se encontraba entre el cargamento de un naufragio de época republicana recuperado junto a las costas de Mahdia (Túnez) en el Norte de África. El mapa de hallazgos muestra una difusión exclusivamente mediterránea, ámbito en el que estos dispositivos de calefacción pervivirán en el tiempo hasta hace relativamente poco tiempo.

Los braseros, que presentan formas cuadradas y redondas además de la rectangular, muestran una rica ornamentación. Las patas en forma de garras de felino es una característica constante en todos ellos, salvo los que están provistos de ruedas para facilitar su movilidad. Protomes de león adornando los lados o sujetando las anillas móviles que permitían su traslado, así como personajes pertenecientes a la iconografía del dios Baco, el Dionisos griego, se repiten sobre las paredes de estos muebles. El brasero de Hinojosa de Jarque conserva cinco de los seis personajes que lo adornaban, cuatro son bustos, mientras que el quinto y seguramente el sexto son rostros.

Los bustos que adornan este brasero, es decir el sátiro, el dios Marte, el sátiro niño y el Sileno, no fueron fabricados originalmente para ornato de este mueble debido a varias razones. La primera de ellas es que la parte trasera de todos ellos muestra un mecanismo de adaptación a otro tipo de soportes, como espigones para ser introducidos en superficies de madera -Marte-; unos orificios para dos espigones metálicos -sátiro niño-; restos de otros dos espigones de hierro, además de huellas de soldadura -Sileno- y un importante relleno interior de plomo -Sátiro-. Otra razón es que las figuras no componen una escena, no se interrelacionan entre ellas, no se miran, aunque todas, salvo el dios Marte, forman parte de los personajes que acompañan las escenas de Baco, el Dionisos griego. Por último, los adornos figurados de los braseros conservados son siempre caras, y en ninguno sobresalen los motivos decorativos de la anchura de la pared del mueble. Sin embargo, el rostro femenino se adapta perfectamente a la superficie de la pared, donde la huella de su soldadura se reflejaba claramente. Esta huella, idéntica a la que tenía que ocupar la sexta figura, permite suponer un rostro similar soldado en el espacio que hoy está vacío. Ambas serían concebidas originalmente como elemento decorativo del brasero.

Tanto las características morfológicas del brasero, como las particularidades estilísticas de los elementos decorativos, sugieren quizás, el trabajo de un taller provincial, que conoce perfectamente la tecnología de los dispositivos de calefacción, pero que no copia los modelos figurativos incluyendo todos los detalles y atributos. La figura del Sileno, cuya iconografía no está muy alejada de los prototipos helenísticos, permite atribuir a este busto una cronología en el siglo I de la era, por lo que el montaje con las distintas figuras que llevó a cabo el broncista, seguramente siguiendo los deseos de un comprador con alto poder adquisitivo, tendría lugar en algún momento de ese mismo siglo.

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Historia

Siglo I a.C. (finales) al Siglo I (principios)
Este brasero romano de época Imperial procede de La Muela, en el término munipal de Hinojosa de Jarque (Teruel)

Siglo XX
Fue depositado en el Museo de Zaragoza el 14 de enero de 1994 por el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, tras su incautación en Montalbán. Estos hechos se produjeron como consecuencia de la desarticulación de una red organizada de expoliadores de yacimientos arqueológicos en la comunidad de Aragón.
Tras unos años en el Museo de Zaragoza, la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón determinó el depósito provisional del brasero en el Museo de Teruel

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Bibliografía

ERICE LACABE, ROMANA. El Brasero de Hinojosa de Jarque (Teruel), 13th International Bronza Congress (Massachussets, 1996), 2002. pp. 115-121.

ERICE LACABE, ROMANA. El brasero portátil de La Muela (Hinojosa de Jarque, Teruel), Fragmentos de Historia. 100 años de arqueología en Teruel, 2007. pp. 270-276.

GONZÁLEZ PENA, M.ª L. El Brasero romano depositado en el Museo de Zaragoza, Boletín del Museo de Zaragoza, nº 16, 2002. pp. 299-309.

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