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Falcata ibera- Museo Juan Cabré (Calaceite, TERUEL)

Descripción

Falcata íbera fabricada en hierro, reparada con dos remaches. Compuesta por tres láminas de hierro soldadas entre sí a "la calda", es decir en caliente. La lámina central, más ancha que las laterales, se prolonga en una delgada lengüeta que forma el interior de metal de la empuñadura. La hoja presenta una acanaladura muy definida paralela al filo dorsal que se inicia en la empuñadura y termina a unos centímetros de la punta. El filo principal con forma de "S" invertida siendo la base más ancha que la punta. El filo dorsal es ligeramente curvo desde la empuñadura hasta a la punta. La guarda basal ocupa la totalidad de la empuñadura (anchura máxima de la falcata), es de base y perfil recto. La empuñadura está fragmentada por lo que no sabemos que forma tenía, aunque en general eran de forma de cabeza de caballo o ave rapaz. Se aprecian bien los agujeros para los remaches de las cachas en la empuñadura.

Entre los elementos más relevantes de la Cultura Ibérica se encuentra la falcata: espada de hierro, de aspecto elegante en forma de sable, de hoja ancha, curva y asimétrica, casi siempre con doble filo en la punta. A menudo se decoraban con damasquinados en hilo de plata, figurando motivos geométricos, zoomorfos, cabezas humanas e incluso inscripciones en lengua ibérica.

Su origen puede estar en las costas del Adriático, desde allí se extendió hacia Italia, donde alcanzó gran éxito, y a Grecia, siendo denominada "machaira o kopis". El profesor Fernando Quesada Sanz, principal estudioso del armamento ibérico y de la falcata en particular, señala que probablementes desde el mundo itálico llegaría a los íberos, quienes la modificaron sustancialmente (redujeron su curvatura, la acortaron y la dotaron de su característico doble filo). Así la falcata no es una mera copia o imitación de la machaira, sino un arma nueva que se inspiró en aquella.

Las primeras falcatas halladas en la Península se fechan en el siglo V a. C. y perduraron hasta finales del siglo I a.C.

La denominación de falcata es un término erudito del siglo XIX, utilizado para designar un tipo característico de arma ibérica prerromana con forma vagamente similar a la de una hoz "falx".

Conocemos su modo de fabricación gracias a los análisis metalográficos y sabemos que se fabricaban con tres láminas de hierro soldadas entre sí a "la calda" es decir en caliente. La lámina central, más ancha que las laterales, se prolonga en una delgada lengüeta que forma el interior de la empuñadura, recubierta con cachas de hueso o de madera, que en la mayoría de los casos no se ha conservado. La empuñadura adoptaba la mayoría de las veces la forma de una cabeza de caballo o de ave rapaz, y un remache figuraba el ojo del animal, dotado seguramente de un carácter protector además de decorativo.

Al igual que en otras espadas, la hoja de la falcata presenta unas profundas acanaladuras que aligeran su peso, sin disminuir las cualidades de resistencia y flexibilidad, además de esto, otorgaban a la espada un evidente efecto estético.

Además de ser un arma compleja y funcional, como ha señalado Fernando Quesada, la falcata, estaba dotada de un destacado valor simbólico, que puede derivar de su morfología (la curvatura de su hoja y la empuñaduta zoomorfa) de su decoración y de su relación con el ámbito del sacrificio funerario, heredado de los cuchillos afalcatados de la primera Edad del Hierro. A lo largo de la historia, los guerreros de todos los pueblos y culturas han valorado la posesión y exhibición de armas ornamentadas, como expresión de riqueza y status, además de como elementos de identificación personal o de grupo y, especialmente como amuletos protectores.

La decoración estaba formada por variados motivos de raíz mediterránea, algunos de ellos zoomorfos (lobos, jabalís, aves, animales fantásticos) e incluso antropomorfos, lo que indica que la decoración no cumplía una función meramente estética, sino que también tenía un carácter simbólico, posiblemente con una triple función: heráldica, protectora y funeraria.

La falcata es la pieza más representativa de los ajuares funerarios con armas. Probablemente algunas de ellas se fabricaron sólo para uso funerario, como signos de prestigio social y elemento simbólico relacionado con el mundo del más allá y por la vinculación especial del guerrero con su armamento. La panoplia aristocrática o equipos de armas ofensivas de hierro de los ajuares funerarios ibéricos, estaban formadas generalmente por la falcata, el soliferreum o lanza de astil, punta de hierro y escudo circular de madera con un umbo central de hierro.

Aunque las falcatas aparecen casi siempre en las necropólis, podían también ser dedicadas a las divinidades, falcata votiva. Asimismo, también aparece frecuentemente representada en varios soportes artísticos de la Cultura Ibérica: esculturas, exvotos de bronce y cerámica pintada. En todos ellos hay una gran abundancia de representaciones de armas y temas relacionados con el ámbito militar, escenas que reflejan la forma de vida y la singularidad de los grupos de alto rango que detentaban el poder y portaban las armas como un signo más de su status social.

A finales del siglo III a. C. cuando Iberia se convierte en batalla entre romanos y cartagineses, y hasta la absorción de la Cultura Ibérica en el mundo romano, se tiende hacia un armamento ofensivo más ligero aunque se seguirá utilizando la falcata y el soliferreum.

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Historia

Siglo V a.C. al Siglo IV a.C.
Esta falcata pertenece a la cultura ibérica y data de los siglo V-IV a.C. Sus principales funciones fueron las de armamento y ajuar funerario.

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Bibliografía

CUADRADO DÍAZ, E. La panoplia Ibérica de "El Cigarralejo" (Mula, Murcia), Doc. Serie Arqueología. Murcia. 1989.

QUESADA SANZ, F. "Acanaladuras en las hojas de falcatas Ibéricas", Cuadernos de Prehistoria y Arqueología V, A.M. 15. Universidad Autónoma. Madrid. 1988.

QUESADA SANZ, F. "Arma y símbolo: la falcata ibérica", Instituto de Cultura Juan Gil.Albert. Diputación Provicial, Alicante, 1992.

QUESADA SANZ, F. "El armamento ibérico. Estudio tipológico, geográfico, funcional, social y simbólico de las armas en la cultura ibérica", Monographies Instrumentum 3, 2 vóls. Editions Monique Mergoil, 1977.

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