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Técnica constructiva de la piedra seca en Aragón

Descripción

La técnica constructiva de la piedra seca, piedra en seco o arquitectura en seco es una técnica tradicional cuya principal característica es la ausencia de argamasa o conglomerante alguno en la colocación del material constructivo, la piedra sin labrar y, generalmente, de tamaño y peso reducido. La estabilidad y funcionalidad de la construcción reside, por tanto, únicamente en la destreza y experiencia del constructor en la adecuada colocación de esta piedra. El carácter exclusivamente funcional de esta arquitectura no excluye la búsqueda de la calidad técnica y la perdurabilidad del resultado.

La técnica constructiva de la piedra seca debe ser entendida como un recurso de adaptación al entorno, en el contexto de una economía de subsistencia en la que se aprovechan los recursos existentes más cercanos. En este caso, los materiales pétreos localmente disponibles, cercanos a la zona de edificación. La piedra procede, frecuentemente, de la desechada tras el despedregado de los campos de cultivo o pasto y que se iba acumulando en los márgenes. Responde a una determinada organización del paisaje agrícola, dando lugar a estructuras arquitectónicas perdurables y, generalmente, destinadas a usos auxiliares, así como a la delimitación de terrenos en los que se produce la acción humana sobre la naturaleza.

Los poseedores de este conocimiento técnico, es decir, los portadores de este Bien, no suelen dedicarse, profesionalmente y en exclusiva, al oficio de pareteros o paredadores - aquellos que levantaban paré o pared- o loseros, quienes saben hacer techumbres de losa o lajas. En realidad, se trata de un tipo de técnica frecuentemente asociada a la auto-construcción, es decir, realizada por los propios destinatarios del edificio u obra resultante. Estos son personas con otra actividad principal y que utilizan la piedra en seco como uno más de sus conocimientos. Asimismo, su uso está ligado a prácticas sociales de ayuda y colaboración entre vecinos, que se acomete en periodos de menor carga de otro tipo de faenas agrícolas y ganaderas.

En gran parte del territorio de la Comunidad Autónoma de Aragón se conservan numerosos testimonios de patrimonio inmueble erigido según esta técnica constructiva. En su mayor parte, estas construcciones datan del siglo XIX y comienzos del XX, aunque en algunos casos se remontan al siglo XVIII. Si bien estos ejemplos se distribuyen en las tres provincias aragonesas, lo cierto es que la presencia más extendida se localiza en la comarca turolense del Maestrazgo, así como en las comarcas oscenses de Jacetania y Alto Gállego; sin olvidar ejemplos zaragozanos muy localizados, como en el Alto de la Muela (Comarca de Valdejalón) o La Ciesma de Grisel (Comarca de Tarazona).

De acuerdo a esta extensión territorial, la arquitectura de piedra seca presenta una gran variedad tipológica y de soluciones constructivas, adecuándose a las variables geográficas, humanas y ambientales del territorio aragonés. Así, entre las numerosas tipologías constructivas realizadas con la piedra seca, identificamos las siguientes:

  • Elementos de delimitación: cercados de pastos, propiedades, linderos y corrales.
  • Edificaciones de usos varios y agrícolas: casetas, casillas o refugios para pastores, viñadores, resineros, etc.; empedrado de eras, pedrizas o pedreras amontonadas provenientes de limpiar los campos de cultivo; terrazas para cultivar frenar la erosión de las laderas;
  • Construcciones ligadas al agua: encauzamiento de arroyos, pozos o balsas fraguadas; conducciones de aguas superficiales o subterráneas; abrevaderos, lavaderos.
  • Otras construcciones: mojones de señalización de caminos, fresqueras; neveras; caleras, carboneras, arnales (colmenas).

Esta diversidad constructiva no hubiera sido posible sin la transmisión, generación tras generación, de una serie de conocimientos, técnicas y prácticas que, en su conjunto, conforman la Técnica constructiva de la piedra seca en Aragón. Su transmisión se produce, tradicionalmente, de forma oral y en un contexto de aprendizaje informal. Ligado a ello, existe otro componente inmaterial muy valioso, como es el del léxico relativo a herramientas, elementos constructivos, técnicas específicas, etc., el cual presenta variaciones fonéticas y semánticas en los distintos lugares del territorio aragonés en los que se manifiesta este Bien.

En cuanto a su relación con el entorno natural, aunque la edificación en piedra seca carece, aparentemente, de planeamiento formal, sí que se ejerce una actuación consciente sobre el medio, que ha dado lugar a la generación de paisajes antrópicos en los que las construcciones de piedra seca se adaptan e integran en el entorno.

Para describir el proceso constructivo seguido, a grandes rasgos, para levantar pared seca seguimos el testimonio del informante Manuel Aínsa, nacido en 1944 en Otal (Huesca) e identificado por sí mismo como paretero como "personas aficionadas hacer paré", las cuales aprendían "mirando a otros" y practicando. Él explica las dos variantes, la técnica de pared de única línea y la de dos líneas:

  • La técnica de única línea es la usada para lindes y bancales: se empieza levantando un zócalo con las piedras de canto y sobre estas, iban las piedras planas. En el caso de los bancales, denominadas "paredes de faja", de tanto en tanto se introducen piedras que se insertan en la tierra a fajar y también se insertaban falces o piedras a modo de cuña para completar los posibles huecos y, siempre, "bien abrazadas por la piedra". Estas paredes se pueden rematar con lascas en sentido oblicuo, con piedras redondas o poligonales no colocadas
  • La técnica de pared a dos líneas paralelas: usada para edificaciones como las casetas. Ya sobre el terreno, las medidas totales de la caseta se toman con una vara de pastor. Con la jada o azada se marcaba el recuadro a seguir sobre el terreno y se picaba realizaba un alazete (zanja para cimientos) de poca profundidad. La piedra se selecciona de entre la más cercana y disponible, que se habrá amontonado en las tareas de despedregado. Esta piedra apenas se retoca, pues ya se selecciona la más regular y apta para su colocación. Se pone especial cuidado en la colocación de una piedra sobre la unión de dos piedras de la hilada inferior. Además, de tanto en tanto, se coloca de forma transversal una piedra como llave, que abraza las dos caras. Estas caras se rellenan con más piedras, llegando a medir entre 50 a 60 cm. Las medidas se toman con un palo y se usa como medida un escandillón (escantillón) de madera como referencia. El uso de las casetas condiciona algunos elementos, como el vano de acceso, en el que en el caso de los refugios, no se coloca puerta. Un madero o piedra llamado cabecero sirve de dintel. Además, una gran losa vertical en un rincón delimita el lugar para encender fuego y alguna oquedad reservada en la pared sirve para dejar algún alimento. En cuanto a la techumbre, esta consta de una recha o armazón de madera de pino o haya, cortada en terreno en solano y en el momento adecuado para protegerla de la quera o carcoma. Sobre la recha se apoya la tasca (terrón grande de tierra arrancado con hierba) y la losa del tejado, que se va colocando por aproximación, de las lascas mas grande a las más pequeñas. En cambio, el cierre se realiza con un zernillón o losa grande como cumbrera.

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Historia

Construcción original
Desde un punto de vista histórico, la técnica de la piedra seca se ha documentado en fechas tan tempranas como el periodo del Bronce Final, coincidiendo con la aparición de los primeros asentamientos estables. En Europa, hay testimonios materiales de la misma en el denominado paisaje rural tradicional desde la Baja Edad Media y la crisis del mundo preindustrial en el siglo XX. Su estudio y transmisión no fueron de interés para la tratadística arquitectónica y la teoría académica, aunque encontramos referencias aisladas en las que aparece referenciada casi a modo de curiosidad. Es el caso del Arte de Albañilería ó Instrucciones para los jóvenes que se dediquen a él de Juan de Villanueva, publicado en 1827 (Capítulo VII. De las paredes de piedra seca).
En el caso de Aragón, las técnicas de construcción en piedra seca se han conocido y practicado hasta mediados del siglo XX en amplias zonas del territorio aragonés.Sin embargo, es constatable una regresión e incluso completa desaparición de la técnica en la mayor parte de Aragón. Las causas de ello son múltiples y están interrelacionadas:
- El cambio del modelo económico y productivo del medio rural aragonés en la segunda mitad del siglo XX.
- La pérdida de población del medio rural aragonés en el que se ha conocido y transmitido esta técnica constructiva.
- La desaparición de las actividades productivas (ganadería, agricultura, aprovechamiento forestal, apicultura, etc) tal y como se entendían, haciéndose innecesarias las construcciones asociadas que se realizaban en piedra seca.
- Envejecimiento y desaparición de los portadores sin estos hubieran transmitido su saber a la siguiente generación.

Declaración, Siglo XXI (2016)
El Boletín Oficial de Aragón del día 21 de octubre de 2016 publica la Orden ECD/1433/2016, de 29 de septiembre, por la que se declara bien catalogado inmaterial, la técnica constructiva de la piedra seca en Aragón.

Declaración, Siglo XXI (2018)
El 29 de noviembre de 2018 la UNESCO inscribió los "Conocimientos y técnicas del arte de construir muros en piedra seca" en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La declaración afecta a Chipre, Grecia, Francia, Croacia, Eslovenia, Italia, Suiza y España, países en los que se pueden encontrar ejemplos de esta técnica.

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Bibliografía

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