Bienes de las parroquias del Aragón Oriental

Los bienes de las parroquias del Aragón Oriental son motivo de conflicto entre la Diócesis de Barbastro-Monzón y la Diócesis de Lérida desde hace más de una década. La sede aragonesa reclama a la catalana la devolución de más de un centenar de obras que en la actualidad se encuentran en el Museo Diocesano de Lérida en concepto de depósito y que legítimamente son propiedad de las parroquias que en 1995 pasaron a formar parte del obispado de Barbastro-Monzón. El Vaticano ha dado la razón a la Diócesis oscense en tres ocasiones, en 1998, en 2005 y en 2008, ordenando la devolución de los bienes. Los dos primeros decretos han sido recurridos por el obispado leridano que se niega a entregar los bienes a Aragón. El conflicto ha traspasado incluso el ámbito eclesiástico para convertirse en un asunto de debate político en el que se han visto envueltos la Diputación de Lérida, la Generalitat de Cataluña y el Gobierno de Aragón.

El origen del conflicto radica en las diferencias que históricamente han existido entre los límites administrativos y los diocesanos en el territorio español. En el caso que nos ocupa, los términos entre las Diócesis de Huesca y Lérida se fijaron en 1203 por el papa Inocencio III mediante bula, mientras que los límites políticos entre Aragón y Cataluña lo hicieron en la segunda mitad del siglo XIII. En el siglo XVI la iglesia llevó a cabo una reforma de sus sedes episcopales y entre otras, se creó la de Barbastro que tomó parte de Lérida y parte de Huesca. Las demarcaciones políticas y diocesanas no coincidían pero se mantuvieron.
 
El Concordato entre la Santa Sede y el Gobierno Español de 1953 recogió la revisión de las circunscripciones diocesanas para evitar que éstas abarcasen territorios de diferentes provincias. De este modo 35 parroquias ubicadas dentro de los límites de la provincia de Huesca se segregaron de la Diócesis leridana. Habría que esperar hasta el decreto de 15 de junio de 1995, emitido por la Congregación de Obispos, para que se estableciese el nacimiento del obispado de Barbastro-Monzón y la integración en el mismo, entre ese mismo año y 1998, de las 111 parroquias oscenses que todavía seguían adscritas a Lérida. Se respondía así a los planteamientos de Ambrosio Echebarría, obispo de Barbastro entre 1974 y 1999, y a las reivindicaciones que a finales de los años 80 y principios de los 90 tomaban fuerza en la calle.
 
En este tiempo Echebarría reclamó la devolución de los bienes de las parroquias que habían pasado a formar parte del obispado de Barbastro-Monzón. Estos bienes se encontraban (y todavía se encuentran) depositados en el Museo Diocesáno de Lérida. El decreto de la Nunciatura Apostólica de 28 de junio de 1998 establecía que los bienes de las parroquias desmembradas se hallaban en este museo a título de depósito y no de propiedad, por lo que deberían ser devueltos a sus legítimos propietarios en caso de ser reclamados por ellos. Este decreto no fue aceptado por la Diócesis de Lérida y recurrió esta orden ante la Congregación de Obispos iniciando un largo proceso judicial cargado de recursos, impugnaciones y súplicas que han sido desestimados. En septiembre de 2005 el Ejecutor designado por Roma y director del Servicio Jurídico Civil de la Conferencia Episcopal Española, Silverio Nieto, resolvió que 113 piezas debían regresar definitivamente a Aragón en un plazo de 30 días y que además la Diócesis leridana debía poner medios para encontrar otras doce extraviadas bajo su custodia. El entonces obispo de Lérida, recurrió esta orden y aportó pruebas sobre presuntas transacciones económicas con las parroquias aragonesas a finales del siglo XIX, aunque éstas no fueron consideradas válidas.
 
En la actualidad este conflicto todavía no ha sido resuelto.

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