Monumentos megalíticos de Aragón

El Neolítico fue un periodo de avance en el desarrollo de la Humanidad. A pesar del tiempo todavía perduran en muchos puntos de la Tierra restos de sorprendentes monumentos en piedra construidos durante el Neolítico, el Calcolítico y la Edad del Bronce. A través de ellos sabemos algo más sobre la vida de los primeros pobladores. Estas construcciones pétreas se asocian al mundo funerario y se rodean de un halo simbólico resultante de prácticas y creencias en torno a la muerte.

Por medio de un monolito hundido en el suelo de forma vertical denominado menhir, se fijaba el alma de los muertos. Varios monolitos dispuestos en forma de mesa determinan un dólmen, en cuyo interior se enterraban colectivamente los difuntos de la comunidad. Estos dólmenes se cubrían por un túmulo de tierra. La combinación de dólmenes y menhires da lugar a otras tipologías como los alineamientos y el cromlech que tantos estudios han propiciado.
 
Aragón posee un importante conjunto de estas construcciones megalíticas, diseminadas en el Pirineo, en parajes recónditos escogidos por los primeros pobladores para sus enterramientos en cotas superiores a los 700 metros de altitud. El mejor y más amplio conjunto megalítico permanece en el Valle del río Aragón, entre los términos municipales de Ansó y Hecho. En los valles colindantes los ejemplos de monumentos megalíticos se repiten demostrando que el hombre prehistórico encontró en esta área un buen lugar para instalarse. 
 
En los márgenes de la cuenca superior del río Aragón se concentran más de un centenar de dólmenes, cistas y túmulos. En la Corona de los Muertos en la Selva de Oza se contabilizan unos cien círculos de piedras. Los restos encontrados en esta zona arqueológica se muestran y explican en el Centro de Interpretación del Megalitismo Pirenaico y de la Val d'Hecho.
 
En el municipio de Villanúa, en la comarca de la Jacetania, en apenas diez kilómetros se encuentran tres buenas muestras de la tipología de dolmen de cámara sencilla y túmulo: el Dolmen de las Güixas, el mejor conservado del Alto Aragón, el Dolmen de Letranz y el Dolmen de Tres Peñas. Son muchos los ejemplos destacando el Dolmen de Tella, el de Aguas Tuertas en Ansó, los de Santa Elena en Bisecas, la Losa de la Mora en Rodellar, o los seis localizados en el Valle de Guarrinza, además del menhir de Tramacastilla o los cromlech de Sallent de Gállego.
 
La conservación de estos monumentos nos ha permitido conocer parte de nuestro pasado más lejano. Su importancia histórico artística es inigualable por lo que en la Disposición adicional segunda de la Ley del Patrimonio Cultural de Aragón (L 3/1999), se consideran Bien de Interés Cultural por ministerio de Ley todos los monumentos megalíticos de Aragón en toda su tipología existentes.

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